Manufactura · integración con el ERP industrial
SellioCRM no es un ERP: no factura ni programa la producción. Lo que hace es entregar el pedido a tu ERP de forma segura: valida antes de enviar, envía sin riesgo de duplicar, deja anotada la confirmación con la referencia del ERP y señala cualquier divergencia entre los dos lados en lugar de fingir que todo coincide. La conexión con SAP y NetSuite usa las credenciales de tu propio ERP y se configura en Configuración → Integraciones.
En la industria, el CRM y el ERP comparten la misma venta, y casi todo problema de integración nace de una de estas tres cosas: un pedido enviado con información faltante, un pedido enviado dos veces, o los dos sistemas diciendo cosas distintas sobre el mismo pedido sin que nadie lo note. La vertical Manufactura ataca las tres de frente.
Qué queda de cada lado
SellioCRM se ocupa del frente comercial: cuenta y plantas, configuración del producto, cotización con precio congelado, aprobación de las excepciones y el pedido listo para producir. El ERP se ocupa del resto: facturación, programación de producción, inventario contable y logística. El CRM no factura, no emite documentos fiscales y no mueve inventario. Cuando muestra disponibilidad, es el espejo de lo que informó el ERP, y esa distinción está explicada en el artículo sobre disponibilidad y ATP.
De la cotización al pedido
El pedido nace de una cotización. Al crear el pedido a partir de ella, el CRM copia las líneas con los valores ya congelados, hereda la moneda, el incoterm y el total, y ata el pedido a la oportunidad y a la cuenta de origen. El pedido empieza como borrador, con la situación en el ERP marcada como pendiente.
La validación antes del envío
Antes de salir del CRM, el pedido pasa por un chequeo que devuelve una lista de bloqueadores. Con cualquier bloqueador abierto, el envío es rechazado, y el rechazo queda anotado con el motivo. Los bloqueadores posibles son:
- Sin líneas: el pedido no tiene artículos.
- Total en cero: el valor del pedido no es positivo.
- Crédito: el cliente no tiene crédito disponible para este pedido.
- Configuración inválida: alguna línea configurada no pasó las reglas del producto.
- Dirección: falta la dirección necesaria para la entrega.
- Documentos: falta documentación exigida.
- Cumplimiento de exportación: la revisión bloqueó, y no hay liberación anotada.
Rechazar antes de enviar es a propósito. Un pedido incompleto que llega al ERP se convierte en retrabajo de los dos lados y, con frecuencia, en un pedido fantasma que nadie logra cancelar.
Envío sin duplicar
El envío es idempotente. El CRM calcula una firma estable del contenido del pedido, con el total y las líneas, y la compara con lo que ya fue enviado. Si la misma carga ya fue entregada, el envío nuevo no hace nada y deja anotado que no hizo nada: el ERP no recibe un pedido gemelo por un clic repetido ni por un reintento automático. Si el pedido ya fue aceptado por el ERP, cualquier envío nuevo tampoco hace nada.
Una vez enviado, el pedido pasa a Enviado al ERP y el contador de intentos sube. Eso no es aceptación: el pedido solo se considera aceptado cuando el ERP responde.
Confirmación y divergencia
Cuando el ERP responde, la confirmación entra en el CRM con la decisión, aceptado o rechazado, y la referencia del documento generado del otro lado. Solo entonces el pedido pasa a aceptado, y la referencia del ERP queda visible para quien vaya a atender al cliente.
Después de eso viene la parte que la mayoría de las integraciones no hace: la reconciliación. El CRM compara periódicamente la situación que él guarda con la situación que informa el ERP. Cuando las dos no coinciden, el pedido queda marcado como divergente y entra en una fila de corrección, con los dos valores anotados lado a lado. La divergencia se vuelve alerta, nunca silencio.
La traza
Cada envío, cada rechazo, cada confirmación y cada reconciliación se convierte en una línea de un historial que solo crece, con la dirección (saliendo del CRM o viniendo del ERP), la acción, la situación, la referencia externa y el mensaje. Cuando alguien pregunte por qué ese pedido está como está, la respuesta está entera ahí, en orden cronológico.
Conectar SAP o NetSuite
La conexión con los ERP de gran porte se hace en Configuración → Integraciones, en la categoría de ERP, y usa las credenciales de tu propio entorno: el ERP es tuyo, la licencia es tuya, y SellioCRM solo habla con él. La conexión es bidireccional: el CRM envía cuentas, contactos, oportunidades, pedidos y facturas, y recibe de vuelta eventos del ERP, como una factura pagada o un pedido actualizado, por una dirección de entrada protegida con un secreto compartido. Los eventos repetidos se reconocen por el identificador externo y no se procesan dos veces.
La integración queda inerte hasta ser configurada y activada: sin credencial, SellioCRM no conversa con ningún ERP. Además de SAP y NetSuite, el catálogo de integraciones trae otros sistemas de gestión, y existe también un envío genérico hacia una dirección que tú indiques, cuando tu ERP no está en la lista.
Requisitos previos y límites
- La vertical Manufactura tiene que estar activada en Configuración → Verticales para que existan los pedidos y la traza.
- Configurar la integración de ERP exige privilegio de administración de la cuenta; las credenciales quedan guardadas cifradas y nunca se vuelven a mostrar.
- El pedido industrial hoy no tiene pestaña propia en la pantalla Manufactura: se opera desde la capa de integración y desde las aprobaciones.
- El CRM no emite comprobantes fiscales, no programa producción y no mueve inventario contable.
- La reconciliación señala la divergencia, pero no elige un lado: la corrección es una decisión humana, tomada con la traza a la vista.