Riesgo de abandono y alertas tempranas
Señales de participación del estudiante, un puntaje de riesgo de abandono que muestra su propia cuenta dimensión por dimensión, y alertas que siempre llevan la evidencia que las generó. Cuando falta un dato, la pantalla lo dice en vez de inventar un número. Forma parte de la vertical de Educación, opcional y apagada hasta que un administrador la encienda.
La pantalla de Educación suma el bloque Riesgo de abandono y alertas tempranas: las señales de participación de cada estudiante, un puntaje de riesgo calculado sobre seis dimensiones y la fila de alertas que trabaja el equipo.
El puntaje muestra su propia cuenta
El riesgo de abandono no es un número que aparece de la nada. Es el promedio ponderado de seis dimensiones: participación, académica, financiera, relación, documentos, y asistencia y conducta. Para cada estudiante la pantalla muestra el puntaje de cada dimensión, el peso que tiene en el modelo y cuánto del total salió de ahí. Las contribuciones suman exactamente el puntaje mostrado: no hay nada escondido en el camino.
Junto al número quedan guardados la versión del modelo que lo produjo, las entradas que alimentaron cada dimensión y los pesos usados en ese cálculo. Es lo que permite responder, meses después, por qué ese estudiante estaba en riesgo alto aquella semana.
Cuanto mayor el puntaje, mayor el riesgo. Las franjas son bajo, moderado, alto y crítico.
Una dimensión sin datos no se rellena
Esta es la regla más importante de la pantalla, y vale la pena leerla despacio. Cuando una dimensión no tiene datos de ese estudiante, no entra en la cuenta como cero ni entra como un promedio de otros estudiantes. Queda fuera, aparece con nombre propio en la lista de dimensiones sin datos, con el motivo y el peso que habría tenido, y la cobertura del modelo baja.
La razón es simple: cero significa "medimos y no hay ningún riesgo". Escribir un cero donde no hubo medición convierte la ignorancia en buena noticia, y un estudiante al que nadie puede medir es justamente aquel al que la escuela debería acercarse.
Cuando ninguna de las seis dimensiones tiene datos, no hay puntaje. La pantalla muestra "sin datos" y lo explica, en vez de exhibir un cero tranquilizador. La propia base de datos se niega a guardar un número en esa situación.
Sin plataforma de aprendizaje el puntaje vale menos, y lo dice
La participación es la dimensión más predictiva del abandono que existe, y depende de las señales de acceso, entregas y tiempo en plataforma de tu escuela. Si no conectaste ninguna plataforma de aprendizaje y no cargaste señales, el puntaje sigue funcionando con las otras cinco dimensiones, pero vale menos, y la pantalla te lo seguirá avisando en lugar de esconderlo.
Es deliberado. Vale más un número modesto que declara su propio límite que un número confiado construido sobre un agujero.
Cómo cargar las señales de participación
Pegas un archivo con una fila agregada por estudiante y período: cuántos accesos, cuántos minutos, cuántas entregas, cuántas faltas. Las columnas son person_ref, signal_type, value, unit, occurred_at y course_ref. La referencia del estudiante puede ser el identificador de la persona en el sistema o el correo que ya tiene registrado.
Son señales agregadas, nunca clic a clic: el objetivo es acompañar el comportamiento, no vigilar la navegación. Reenviar el mismo archivo no duplica nada, así que repetir la carga es seguro.
Toda referencia que no coincida con ningún estudiante se devuelve en la pantalla, con la lista de lo que no entró. Nada se crea por adivinanza y nada desaparece en silencio.
Las pantallas leen siempre el agregado, con la fecha en que se armó visible al lado. La tabla de señales en bruto existe para absorber volumen y ninguna pantalla ni ninguna alerta la consultan. Eso es lo que mantiene la función rápida con el paso de los años.
Toda alerta lleva la evidencia que la generó
Una alerta sin nada detrás no se puede crear aquí. Cada alerta guarda la evidencia que la sostiene: qué se observó, cuál era el umbral, qué valor se midió y qué fila prueba el hecho. Esa exigencia vive en la propia base de datos, así que ni con acceso directo se crea una alerta vacía.
La gravedad no la escribe quien crea la alerta: sale de la evidencia. Un valor que superó el umbral en cien por ciento pasa a crítico; uno que lo superó en diez por ciento pasa a bajo. Y la pantalla siempre dice si la evidencia fue medida por un sistema o afirmada por una persona, porque las dos cosas no pesan igual. Una evidencia solo afirmada nunca escala sola hasta crítica.
La alerta generada a partir del puntaje lleva como evidencia el propio puntaje y las dimensiones que más contribuyeron a él. Un estudiante sin ningún dato no genera alerta: no se alerta sobre lo que no se sabe.
El sistema avisa, nunca castiga
Nada de esto cancela una matrícula, recorta una beca, bloquea el acceso ni registra una etiqueta en contra del estudiante. El trabajo automático se limita a agregar señales, recalcular el puntaje y abrir una alerta con evidencia cuando el riesgo sube, una vez por semana por estudiante. Qué hacer al respecto es una decisión humana.
La fila de rematrícula también pasa a ordenarse por riesgo desde aquí, para que la escuela empiece por los estudiantes que más necesitan una conversación.